Aprender a Esquiar

Si crees que ha llegado el momento de aprender a esquiar pero no sabes cómo empezar, este artículo será de tu interés. Aquí te damos algunos trucos que te ayudarán en tus primeros movimientos y descensos. Con un poco de práctica y la ayuda de un monitor, descubrirás que es mucho más fácil de lo que imaginabas.

aprender a esquiar

Trucos para aprender a esquiar

Aprender a esquiar puede llegar a ser una tarea muy difícil, sin embargo, siguiendo los consejos más básicos podrás empezar a practicar este deporte e ir incrementando el nivel. Aquí te dejamos algunos trucos que te serán de utilidad:

Hazte con el equipamiento adecuado

En lo que respecta a los esquís y las botas, lo ideal es aprender a esquiar con material alquilado. Y solo cuando domines este deporte y lo vayas a practicar con asiduidad, puedes animarte a comprar tu propio equipo. En cambio, sí es aconsejable comprar ropa adecuada para la nieve, puesto que no se alquila en las tiendas ubicadas en las estaciones de esquí. En nuestra tienda de deporte puedes buscar pantalones y cazadoras snow, cálidas e impermeables, para tus primeras jornadas en este deporte.

Cuida tu postura

Una vez que cuentes con todo el material y estés a punto de empezar con ello, presta mucha atención a la postura. Tendrás que orientar el peso ligeramente hacia delante y flexionar levemente los tobillos y las rodillas. Para ello será importante que el ajuste de las botas sea el adecuado: ni demasiado suelto ni demasiado rígido. Solo con la práctica del esquí descubrirás cuál es tu punto ideal. Los bastones deberán quedar por delante de las caderas y deberás mirar siempre hacia adelante, no hacia abajo.

Relaja los brazos y la cabeza

Es normal que al principio te encuentres tenso: el miedo a la caída nos hace estar en alerta. Pero tienes que tratar de relajar los brazos y la cabeza, pues una excesiva rigidez te impedirá realizar los movimientos de manera adecuada y aprender a esquiar será más complicado.

La famosa cuña

Una vez comprendida la postura base, con la que podremos descender una pequeña pendiente, toca aprender lo contrario: frenar. Y esto, en nivel principiante, se realiza con la cuña: es el movimiento de llevar los talones hacia afuera, con las rodillas separadas y haciendo uso de los cantos internos de los esquís, de tal forma que los extremos traseros de los esquís estén más alejados que sus extremos delanteros.

Para aprender a esquiar, hay que aprender a caer

Aunque parezca una paradoja, para aprender a esquiar hay que aprender a caer. Mentalízate que esto, inevitablemente, va a ocurrir. Más a menudo al principio, pero también ocurrirá de vez en cuando más adelante. Aprendiendo a caer, reducirás el alcance del golpe e impedirás que el miedo lastre tu crecimiento.

Si has alcanzado demasiada velocidad y entras en situación de bloqueo mental, la mejor forma de poner fin a ese descenso es bajar la posición del cuerpo hacia atrás, llevando los glúteos hasta los talones para después tirarte hacia un lado. Y al levantarte, deberás descruzar los esquís, juntarlos y ponerlos en posición perpendicular a la pendiente, agarrar los bastones con la mano que no está apoyada en el suelo, llevar nuevamente los glúteos hacia los talones y tomar impulso enérgicamente con la mano de apoyo hasta quedar de pie.

Giros en cuña

Cuando abandones el nivel de principiante, descubrirás que los giros se hacen en paralelo, pero mientras no llegue ese momento, tendrás que girar en cuña, que es muy fácil: sin abandonar la posición de cuña, tendrás que ejercer presión con el pie opuesto al del giro. Es decir, si quieres girar hacia la derecha, tendrás que presionar tu pie izquierdo.

Como ves, estos trucos para aprender a esquiar son muy básicos, por lo que te recomendamos sumarte a un curso de aprendizaje para poner en práctica estas primeras nociones y seguir avanzando. Con estas primeras nociones, puedes animarte a descender por pistas verdes, ¡pero nada más!

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