Correr con frío: ¿Es recomendable?

“¿Cómo se te ocurre salir a correr con el frío que hace? ¡Te va a dar algo!”. ¿Quién no ha escuchado alguna vez una frase parecida de boca de su madre, su mujer o su marido? Sin duda, les tenemos que agradecer su preocupación por nuestra salud, pero también les podemos hacer entender que no pasa nada: correr con frío es posible, especialmente con las prendas de ropa de última generación, que garantizan una mejor protección térmica. En este artículo te contamos por qué hacer ejercicio en la calle a bajas temperaturas no es necesariamente perjudicial, y te damos algunas claves para hacerlo sin problemas.

correr con frio

Por qué no pasa nada al correr con frío

La frase ‘entrar en calor’ tiene aquí toda su razón de ser, pues es precisamente lo que pasa al poco de correr con frío: la energía utilizada durante el esfuerzo físico hace que nuestra percepción del frío sea diferente, de unos 10 ºC mayor según algunas estimaciones. Por tanto, si el termómetro exterior marca una poco atractiva cifra de 5 ºC, tu cuerpo creerá estar en un bonito día primaveral de 15 ºC.

Claves para correr con frío

No obstante, conviene tomarse muy en serio este tema, no solo para que la carrera sea más agradable sino también para que no tengamos ningún susto en forma de resfriado. Así que aquí te damos algunas claves para correr con frío:

Usa prendas adecuadas

En la actualidad existen numerosas prendas térmicas, y de buena calidad. Y las hay para todas las partes del cuerpo: mallas, camisetas interiores, guantes, gorros, etc. Pero no te excedas, pues si sudas demasiado y dichas prendas no transpiran lo suficiente, puedes sufrir el efecto contrario: sentirás una sensación mayor de frío por la humedad de tu propio sudor, especialmente cuando descanses.

Otra medida que emplean muchos runners es vestirse a capas, de manera que puedes ir liberándote de ellas a medida que vas entrando en calor y con el objetivo de no sudar en exceso. Además, debes prestar atención al viento, que es incluso más perjudicial que el frío en sí: el cortavientos se convertirá en una prenda esencial para tus entrenamientos invernales.

Especial atención a tus pies

Los pies suelen ser más sensibles a la sensación de frío, especialmente cuando corremos por superficies mojadas o húmedas. En ese caso, es recomendable utilizar un modelo de zapatillas running que permitan la transpiración pero que proporcione también cierto abrigo, con un calcetín ligeramente más grueso que en otras épocas.

Sé más cuidadoso con tu calentamiento

El frío actúa sobre nuestros músculos de diferentes maneras: los agarrota, los acorta, los entumece… Por ello, no es adecuado iniciar el esfuerzo físico directamente en el exterior, sino iniciar con un calentamiento en ambiente interior para que éstos se tonifiquen más rápidamente. Además, sé más cuidadoso con este paso, dedicándole más tiempo si es necesario, en torno a 10 minutos incluso.

La alimentación, un buen aliado

La homotermia, es decir, el mantenimiento de una temperatura corporal estable y homogénea, requiere de un mayor gasto calórico en invierno, debido a que la temperatura ambiental es más fría. Por tanto, para compensar ese mayor esfuerzo calórico en nuestro organismo, es recomendable añadir un plus de calorías en la alimentación, en forma de pasta o legumbres, por ejemplo.

Motívate

Y, en definitiva, motívate para salir a correr con frío. Seamos sinceros: incluso a los profesionales les da más pereza dar ese primer paso para entrenar en invierno. Pero una vez que transcurren los primeros minutos, se supera e incluso se logra un nivel de satisfacción y bienestar que no se alcanza en otras épocas del año.

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