Ropa térmica para practicar deporte al aire libre

Si eres de los que pones la excusa del frío para no practicar deporte al aire libre en invierno, este post te interesará porque te damos la solución: la ropa térmica. Y en el catálogo de Décimas tenemos muchos ejemplos de ello. Por eso te explicamos sus características y ventajas en las siguientes líneas.

ropa térmica

En qué consiste la ropa térmica

La ropa térmica es, básicamente, aquella que proporciona calidez por medio de la conservación de tu calor corporal. Es muy efectiva desde un punto de vista del aislamiento: evita que dicho calor sobrepase la prenda hacia el exterior e impide, a su vez, que el frío exterior penetre y alcance tu cuerpo.

Esto se consigue fundamentalmente por dos vías. Por un lado, los tejidos sintéticos en los que se suelen fabricar estas prendas (poliéster, poliamida, etc.). Y por otro lado, su diseño ceñido: las prendas holgadas hacen que el calor corporal se pierda por las ‘rendijas’ que se abren entre la piel y la prenda, pero la elasticidad de estas prendas térmicas hace de ellas una especie de segunda piel.

Cabe citar, además, dos ventajas importantes de la ropa térmica. La primera es su ligereza: gracias a la composición innovadora de su tejido y al corte ceñido, no necesitan de gran espesor para conservar el calor corporal. La segunda es su transpirabilidad: no retienen la humedad del sudor, evitando que la prenda se empape, como sí sucede con fibras naturales como el algodón.

La excepción a todo ello es el neopreno, utilizado principalmente en los deportes acuáticos. Se puede considerar igualmente térmico, pero con características bien diferentes por razones evidentes: rigidez, espesor, impermeabilidad…

Cuándo usar este tipo de prendas

La ropa térmica está pensada para usarse, sobre todo, como primera capa de tu conjunto, la que está en contacto directo con la piel. Por eso, a menudo recibe el nombre de ‘capa cero’. Se puede emplear en cualquier deporte al aire libre, especialmente los invernales, como el esquí o el senderismo.

No obstante, tiene aún más sentido usarlo en otros deportes al aire libre cuya vestimenta no sea especialmente abrigada. El fútbol es el ejemplo más claro: a diferencia del esquí o el senderismo, en los que puedes abrigarte externamente con plumíferos o forros polares, en el fútbol solo se usa una camiseta (larga o corta), por lo general bastante fina. Por ello, usar prendas térmicas en los partidos invernales aporta un plus de calidez, sin sacrificar por ello la ligereza y la libertad de movimientos.

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